{"id":4233,"date":"2021-07-24T16:18:44","date_gmt":"2021-07-24T21:18:44","guid":{"rendered":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4233"},"modified":"2021-08-02T20:20:23","modified_gmt":"2021-08-03T01:20:23","slug":"la-habitacion-325","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhuevocojo.com\/?p=4233","title":{"rendered":"La habitaci\u00f3n 325"},"content":{"rendered":"<h3><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4234\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/amaneciendo-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>El siguiente es un registro, una especie de diario que la periodista y cronista Mariana Gonz\u00e1lez realiz\u00f3, a partir de la experiencia de primera mano, al contraer el COVID-19. Ella decidi\u00f3 aislarse en hotel Villa Primavera, que la Universidad de Guadalajara habilit\u00f3 para quienes, voluntariamente, quisieran acudir y as\u00ed romper la cadena de contagios. El texto no solamente cuenta la historia que Mariana vivi\u00f3, sino que resume en mucho lo que est\u00e1 siendo esta pandemia, que parece no terminar. Es un diario entra\u00f1able, con grandes reflexiones, una cr\u00f3nica de largo aliento que queda como testimonio de este episodio hist\u00f3rico que nos ha tocado vivir.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Mariana Gonz\u00e1lez-M\u00e1rquez<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Huele a at\u00fan. Son las 7:30 de la ma\u00f1ana. \u00bfQui\u00e9n come at\u00fan a esta hora?<\/p>\n<p>Mientras me despabilo me cae el veinte. Al menos puedo oler el at\u00fan.<\/p>\n<p>Es el d\u00eda 3. Dolor de cuerpo, dolor detr\u00e1s de los ojos y una ligera elevaci\u00f3n en la temperatura encendieron un foco rojo que me hizo meterme de inmediato en una habitaci\u00f3n. No s\u00e9 si sea COVID o la torta ahogada de dos d\u00edas que me com\u00ed el lunes. En estos tiempos uno no se puede dar el lujo de tener chorro o una bacteria rondando en el est\u00f3mago sin preocuparse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me levanto y me cambio lentamente porque hoy no hace fr\u00edo. 8:05 de la ma\u00f1ana. Chin<em>,<\/em> se me est\u00e1 haciendo tarde. Si baja V\u00edctor y no me ve lista va a empezar a fregar con mi impuntualidad. Calcetines, tenis, una peinada r\u00e1pida. La ventaja de estar aislada en esta habitaci\u00f3n es que todo est\u00e1 en un solo lugar, no tengo que andar buscando el par de los calcetines. Un mal menos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cubrebocas y lista. \u201cMe meto al final al coche para no cruzarnos\u201d, le digo al V\u00edctor. Me pongo gel, avanzo con sigilo y cierro las puertas casi sin tocarlas. Veo las calles como si fuera la primera vez que saliera. En la cuarentena el tiempo pasa lento y se siente como si hubiese estado una semana ah\u00ed dentro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vamos a un laboratorio que realiza las pruebas PCR desde el auto para evitar contagios. Como si fu\u00e9ramos al Mc Donald\u00b4s, pero en vez de salir felices con la comida nos someten a un examen que seguramente no vamos a querer repetir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la puerta nos recibe un guardia que nos pide cerrar las ventanillas del coche y no abrirlas hasta que nos indiquen. Hay demasiados sospechosos en este lugar como para arriesgarse. Unos chavos con chamarra caf\u00e9, <em>goggles<\/em> y cubrebocas nos piden las identificaciones y luego que pasemos y sigamos una l\u00ednea. Damos la vuelta y parece que estamos metidos en una pel\u00edcula de Spielberg: unas 20 personas con traje blanco y azul que les cubre todo el cuerpo, botas de pl\u00e1stico, guantes, <em>goggles<\/em> y cubrebocas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de ellos se acerca y nos da indicaciones con se\u00f1as. Le ense\u00f1amos la INE y una hoja con un n\u00famero de folio; nos muestra el pulgar en se\u00f1al de aprobaci\u00f3n.\u00a0 Dos minutos despu\u00e9s, otros dos chicos nos rodean, piden que bajemos la ventanilla. Uno de ellos explica el procedimiento y saca un hisopo enorme que, dice, va a introducir en mi nariz. Creo que sonr\u00ede al ver mi cara, pero no lo s\u00e9 de cierto porque solo veo sus ojos a trav\u00e9s de sus <em>goggles<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ok, estoy lista. Cierro los ojos. Inhalo y mientras espero la estocada recuerdo cuando empezaba a nadar y el entrenador nos hac\u00eda mantener la respiraci\u00f3n unos segundos dentro del agua, \u201cpara acostumbrar a los pulmones\u201d, dec\u00eda. Esta vez tambi\u00e9n se trata de mis pulmones, pero de otra manera. M\u00e1s sufrida. M\u00e1s desesperante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El joven del disfraz de pel\u00edcula de Spielberg introduce despacio el hisopo en mi fosa nasal izquierda y llega a lo que creo que es el fondo. Ok, hasta aqu\u00ed todo bi\u2026 \u00a1hijo de la chingada! El ardor del hisopo al tocar lo m\u00e1s profundo de mi nariz me hace dar un ligero brinco. Parece que lo hiciera con sa\u00f1a porque lo mueve a placer ah\u00ed adentro. Vueltas para adelante, vueltas para atr\u00e1s. Pasan segundos, pero parecieron minutos. Lo saca y al tiempo, exhalo. Qui\u00e9n sabe si ayuda, pero me recomendaron hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cYa pas\u00f3 lo feo\u201d, me dice. Ahora, la boca. Con lo que me caga sentir cosas en la boca. Por eso odio a los dentistas. El hisopo llega hasta la garganta. S\u00ed es m\u00e1s benigno, pero no deja de darme asco. Lo saca. Lloro sin querer y empiezo a estornudar. Me reincorporo y oigo el sufrir de V\u00edctor y de mi hijo, Alan, a quien veo a punto de vomitar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Termina el suplicio y volvemos a casa. Hay que esperar unas horas para saber si el resultado es positivo o negativo. A estas alturas solo pido no volver a pasar por esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alan me deja la comida en el banquito afuera de la habitaci\u00f3n. Salgo y la tomo mientras escribo unos mensajes de trabajo. Siento los s\u00edntomas m\u00e1s leves cuando estoy ocupada en cualquier cosa, incluso con el jueguito de granja que me descargu\u00e9 en el celular. En el WhatsApp alguien me pregunta c\u00f3mo me siento y otra persona me responde acerca de un chisme que le acabo de contar. Mientras intento contestar, llega el mensaje que no quiero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEstimado paciente. Por medio de la presente le hacemos llegar el resultado de la prueba de\u2026\u201d\u00a0 No quiero seguir leyendo. Antes de leer el mensaje env\u00edo otros que estaban pendientes. Quiero alargar lo que, creo, es inevitable. S\u00e9 que despu\u00e9s de leer ese mensaje no podr\u00e9 enfocarme en otra cosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vuelvo al WhatsApp y me salto todo el cuerpo del mensaje. Alan y V\u00edctor: negativos. Mariana: positivo. \u00a1Mierda, lo sab\u00eda! Ten\u00eda una \u00faltima esperanza. Lloro desconsoladamente. El miedo es la primera palabra que surge despu\u00e9s de una noticia como \u00e9sta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No puedo perder el tiempo. Doy aviso a mis jefes del trabajo, mando mensaje a mi doctora, pido ayuda. Le doy la noticia al V\u00edctor, me llama, me consuela, vuelvo a llorar. Mis hijos est\u00e1n cerca, escuchan. Se acercan, me consuelan detr\u00e1s de la puerta. O\u00edrlos decir que todo estar\u00e1 bien me provoca m\u00e1s llanto. Me espera una larga batalla. Incierta y desconocida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo la escena de la pel\u00edcula <em>El Renacido<\/em> donde Hugg Glass, el personaje principal, mal herido y abandonado en medio del bosque se habla a s\u00ed mismo. Me digo: \u201cMientras puedas seguir respirando, pelea. Respira. Sigue respirando\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cVa a ser divertido\u201d, dice la voz detr\u00e1s del tel\u00e9fono. La doctora Blanca usa un tono suave y pausado, seguramente funciona para tranquilizar a quien la escucha del otro lado del auricular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de que me est\u00e1 vendiendo un apartamento en la playa a tiempo compartido cuando explica que cada enfermo tiene una habitaci\u00f3n designada con una ventana que da al bosque, \u201calimentos saludables y abundantes\u201d, ropa propia para no tener que lavar y que es posible llevar cualquier alimento u objeto para estar \u201cc\u00f3modo durante su estancia\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Supe del Centro de Aislamiento Voluntario desde que abri\u00f3 sus puertas en julio de 2020. Un esfuerzo del gobierno estatal y la Universidad de Guadalajara para cortar las cadenas de contagios y que los enfermos de COVID-19 asintom\u00e1ticos, con s\u00edntomas leves a moderados pasaran los 14 d\u00edas recomendados de reclusi\u00f3n en un espacio seguro y sin riesgo de propagar la enfermedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando a mi celular lleg\u00f3 el resultado positivo de la prueba PCR supe que deb\u00eda hospedarme en ese lugar. Mis s\u00edntomas se presentaban leves y no quer\u00eda hacer pasar a mi familia por los rituales de desinfecci\u00f3n de platos, dejar la comida en la puerta o secuestrar la habitaci\u00f3n de alguno de mis hijos para respetar el aislamiento. Por fortuna, uno de mis jefes ayud\u00f3 a que ese mismo d\u00eda me aceptaran y me llamaran para coordinar mi traslado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00bfMandamos camioneta por ti o alguien puede traerte? La hora de ingreso es entre 10:30 y 11:30 de la ma\u00f1ana\u201d, explica la doctora y yo no s\u00e9 si sentirme halagada o como si fuera a la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La impaciencia por llegar no es lo \u00fanico que hace parecer lento el andar del auto. Para llegar al CAV el camino es largo. Casi imposible venir en otro transporte que no sea un coche, pues se deben recorrer casi siete kil\u00f3metros de un camino escarpado una vez que se deja atr\u00e1s la carretera. Poco a poco el ruido y el cemento de la ciudad se transforman en el verde seco y el aire fresco de los \u00e1rboles que de vez en vez ceden espacio a las casas de campo y los cultivos de los agricultores aferrados a permanecer en la zona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El CAV est\u00e1 en una zona del Bosque La Primavera, a unos 28 kil\u00f3metros de la ciudad de Guadalajara. Antes de recibir a enfermos de COVID-19, ofrec\u00eda sus servicios como hotel con habitaciones y caba\u00f1as con chimenea que ahora solo ven pasar a quienes llegan en busca de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El vigilante en la caseta de entrada nos pide hacer alto total. Viste un traje que le protege toda su ropa, un cubrebocas y lentes. Nos pide que cerremos todas las ventanas y no bajemos. Debo mostrarle mi nombre escrito en un papel junto con mi identificaci\u00f3n pegados en el vidrio. Toma un aspersor y comienza a rociar un l\u00edquido en las llantas del coche. Cuando termina hace una se\u00f1a para que pasemos y que sigamos los se\u00f1alamientos que no son m\u00e1s que unas l\u00e1minas con flechas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la entrada, un recuadro con pintura amarilla y un letrero con la frase \u201cZona de espera\u201d nos indican d\u00f3nde estacionarnos. Una persona cuyo traje blanco con azul lo hace parecer un astronauta me indica que baje y le pide a mi hermano quedarse en el coche. Me detiene mientras unas tres o cuatro personas van saliendo con sus maletas y abordan la camioneta que los llevar\u00e1 de regreso a casa. \u201cSon recuperados\u201d, dice. Siento envidia de ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si no fuera porque no hay coctel de bienvenida, pensar\u00eda que estoy entrando a cualquier hotel de lujo. La gu\u00eda, que se presenta como la enfermera Eva, me pide que la siga y obedezca el sentido de las flechas que est\u00e1n pintadas en el suelo. As\u00ed lo hago, aunque pronto me doy cuenta de que somos las \u00fanicas en los pasillos. Pareciera que no hay nadie en todo el hotel. No escucho ruidos ni hay rastros de que alguien anduviera por ah\u00ed cerca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Subo unas escaleras y veo una piscina enorme al centro del patio, rodeada de camastros blancos. \u201cEl agua de la alberca est\u00e1 fr\u00eda, aunque no se vale meterse\u201d, bromea la enfermera. \u201c\u00bfQu\u00e9 diablos voy a querer meterme ahorita?\u201d, pienso y sonr\u00edo. Recuerdo la tarde de mayo que estuve ah\u00ed con un grupo de amigos y no aguant\u00e9 ni cinco minutos esa agua que pareciera salida de una hielera. \u201cNo creo que quiera hacerlo\u201d, contesto la broma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cTodo va a estar bien. Estamos juntos en esto. \u00a1S\u00e9 valiente!\u201d. El pizarr\u00f3n en el \u00e1rea de recepci\u00f3n manda mensajes de aliento a quienes llegan.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4236\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-576x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-576x1024.jpg 576w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-169x300.jpg 169w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-768x1365.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-864x1536.jpg 864w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-1152x2048.jpg 1152w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-640x1138.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pizarron-scaled.jpg 1440w\" sizes=\"auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u201cBienvenida\u201d, me dice una mujer cubierta de pies a cabeza con las t\u00edpicas ropas azules de los hospitales, pero protegida por lentes de acr\u00edlico y cubrebocas. Me hace pasar y se presenta como la doctora Blanca, la misma de la llamada amable, que se coloca tras un escritorio como a un metro de distancia frente a m\u00ed. Creo que sonr\u00ede mientras me da la cantaleta de bienvenida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLas-comidas- se-sirven- en-tres-horarios-debes portar-siempre cubrebocas-no-puedes-salir-para-nada-de-tu-habitaci\u00f3n-y-todos- los- d\u00edas- por- la- ma\u00f1ana- se- hace-el-monitoreo-m\u00e9dico\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre la explicaci\u00f3n me acercan unos documentos que debo firmar para asentar que vine aqu\u00ed por mi voluntad y que puedo irme cuando quiera hacerlo. Miro alrededor y veo tres camillas perfectamente alineadas y vestidas con ropa de hospital, los <em>fierritos<\/em> para el suero y tres tanques de ox\u00edgeno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo te preocupes, est\u00e1s en buenas manos. Todos los que salen de aqu\u00ed se van recuperados. Por eso es importante que est\u00e9s monitoreando tus signos vitales y que cualquier s\u00edntoma nos lo hagas saber\u201d, me dice con la misma voz suave de la llamada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La enfermera Eva acerca una caja de pl\u00e1stico transparente y me ense\u00f1a c\u00f3mo funciona el term\u00f3metro, a tomarme la presi\u00f3n arterial y a medir mi oxigenaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEste es el aparato que nos ayudar\u00e1 a saber c\u00f3mo van tus pulmones, siempre tenlo cerca\u201d, sentencia la doctora Blanca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de ese momento soy el expediente 536. Al menos eso dice la pulserita con mi nombre que debo portar en la mu\u00f1eca derecha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A mi ligero equipaje se suma la caja de pl\u00e1stico con los tres aparatos que debo tener en mi habitaci\u00f3n. La enfermera me pide que la siga. Ahora s\u00ed me siento como en la c\u00e1rcel. \u00bfA qu\u00e9 hora me tomar\u00e1n la m\u00edtica foto de perfil?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras subo las escaleras se escucha el roce del traje de la enfermera cuyos movimientos se ven exagerados por el grueso pl\u00e1stico que la protege. Parece un Teletubbie color blanco y no puedo evitar sonre\u00edr.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNom\u00e1s falta un piso. Te toc\u00f3 la 325, est\u00e1 grande y tiene una vista muy bonita. Vas a estar bien, no te apures. Cualquier cosa que necesites marca el 0 en el tel\u00e9fono junto a tu cama\u201d, dice con voz agitada que apenas alcanzo a o\u00edr por todo lo que lleva encima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llegamos. Abre la puerta y me da la caja. El protocolo no le permite entrar, pero desde lejos me explica d\u00f3nde est\u00e1 todo. \u201cQue tengas una buena estancia\u201d, dice. Dejo la caja, mi maleta y mi mochila en una cama. Camino a la ventana y abro la cortina. Un paisaje boscoso con el volc\u00e1n de Tequila al fondo me da la bienvenida. El olor a pino inunda mi nariz. Todav\u00eda huelo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4246\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"813\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-768x1024.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-225x300.jpg 225w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-640x853.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/pulsera-scaled.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n 325 es grande. Al abrir la puerta hay un peque\u00f1o pasillo que conecta con el ba\u00f1o del lado derecho. Lo primero que veo ah\u00ed es un espejo de buen tama\u00f1o, un lavamanos y al lado un recipiente con cloro, un atomizador y un trapo. Leo las instrucciones en una hoja en blanco y negro: \u201cDebe disolver 10 ml de cloro por cada litro de agua y sanitizar las superficies y objetos de la habitaci\u00f3n todos los d\u00edas\u201d. Dentro de la regadera encuentro un balde, un trapeador y una escoba y supongo que el aseo va a correr tambi\u00e9n por mi cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las dos camas matrimoniales en el cuarto est\u00e1 envuelta con pl\u00e1stico porque solo debo utilizar la otra, seg\u00fan dijo la enfermera Eva antes de irse. Me toc\u00f3 la del lado derecho que est\u00e1 perfectamente lista con s\u00e1banas y almohada blancas. En medio de las camas hay una mesa de noche con un tel\u00e9fono y al frente un escritorio de madera que es a la vez un tocador con un espejo grande y una silla de pl\u00e1stico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Abajo de la televisi\u00f3n flotante hay bolsas con la ropa que debo usar: cubrebocas, bolsas para la basura, una bandeja con fruta, varios botes con agua y una carpeta de esas que los cuarentones identificamos como <em>trapper keepers<\/em>. Ah\u00ed y con hojas cubiertas por pl\u00e1stico est\u00e1n los procedimientos para tomar los signos vitales que me ense\u00f1\u00f3 la enfermera y hasta atr\u00e1s hay sugerencias de ejercicios f\u00edsicos y sudokus para mantener la mente activa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Junto a la ventana se abre un espacio grande en medio de la pared. Tiene un arco y es algo profundo. Quiz\u00e1s lo utilizaban antes como chimenea y decido poner ah\u00ed la caja de pl\u00e1stico. Abro mi maleta y coloco la poca ropa en el armario empotrado junto a mi cama. Prendo la televisi\u00f3n y exploro los canales de cable mientras me siento frente al escritorio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo que no me pude despedir de mi hermano entre los nervios y las indicaciones de quienes me recibieron. Le llamo desde mi celular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, ya te corrieron del anexo? \u00bfTan mal te tratan o ya les diste problemas?\u201d, me dice riendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sus bromas suelen tener un efecto de b\u00e1lsamo en mis momentos m\u00e1s dif\u00edciles. Esta no es la excepci\u00f3n. Le explico que ya no pude despedirme, que estoy instalada y le pregunto si va de regreso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa doctora me dijo que no pod\u00eda pasar y ya estoy en la carretera, as\u00ed que ahora te quedas en el anexo, aunque no quieras\u201d, bromea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R\u00edo y colgamos. Silencio. Por primera vez me doy cuenta que estar\u00e9 sola en esto. Aislada y completamente sola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Buenos d\u00edas, est\u00e1 listo el desayuno!\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son las 8:55 y la voz de un hombre junto a mi puerta seguida de dos toquidos me despierta. No quiero levantarme, pero solo tengo una hora para desayunar o se llevan la comida. Espero los dos minutos reglamentarios para que el chico se vaya y me pongo el cubrebocas. Abro la puerta y junto a ella veo una charola sobre una silla de pl\u00e1stico. La tomo y entro. Huevo revuelto, frijoles, verdura y un chocolate en recipientes de unicel desechables es el men\u00fa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del desayuno me quito la pijama y busco la ropa que dejaron en el escritorio. Abro la bolsa y me doy cuenta de que \u201cla ropa\u201d es un conjunto de camiseta y pantal\u00f3n azul de tela igual al que portan los m\u00e9dicos en cirug\u00eda. Con mi diminuto cuerpo, de esas prendas podr\u00edan salir dos, pero es lo que hay.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tel\u00e9fono de la habitaci\u00f3n suena. Una voz de hombre se presenta como el doctor Alfonso y me explica que estar\u00e1 de guardia junto con otros dos m\u00e9dicos. Mi esp\u00edritu reporteril me hace preguntar por la doctora Blanca y as\u00ed me entero de que por la lejan\u00eda y necesidades operativas del lugar todo el personal se queda en el centro una semana completa y descansa otra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mayor\u00eda son trabajadores del \u00e1rea de la salud con experiencia en otros hospitales p\u00fablicos que quisieron colaborar en esta labor. Son unos 100 en total quienes preparan los alimentos, se hacen cargo de la limpieza y desinfecci\u00f3n, la vigilancia y, por supuesto, de atender a los pacientes las 24 horas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas cerca de las 10:30 de la ma\u00f1ana los m\u00e9dicos llaman a los residentes para conocer sus signos vitales y preguntar sus s\u00edntomas y evoluci\u00f3n. Si es necesario recetan alg\u00fan medicamento y, en casos extremos, permiten al paciente acudir al consultorio para una revisi\u00f3n personal que se hace con todas las precauciones y medidas sanitarias. Solo una persona con s\u00edntomas de gravedad tuvo que ser trasladada de urgencia por la ambulancia que permanece en el lugar, le\u00ed despu\u00e9s en una entrevista con el encargado del centro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es de tarde. Mi celular suena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cHola, soy Marisela\u201d, dice una voz muy aguda tras el auricular que se presenta como trabajadora social del Hospital Civil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marisela es una de las encargadas de dar seguimiento a los casos de personas cuya prueba PCR dio positivo en el llamado Sistema Radar, una iniciativa para buscar posibles contagios en Jalisco mediante pruebas de laboratorio. Es tambi\u00e9n quien ofrece a las personas con COVID la posibilidad de irse al CAV, que describe como \u201cun lugar gratuito donde podr\u00e1n recuperarse sin contagiar a su familia\u201d, con todas las comodidades. Solo es necesario tener una prueba positiva y ser mayor de edad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mujer se sorprende cuando le digo que ya estoy en ese lugar. \u201cTomaste una buena decisi\u00f3n. Mucha gente no sabe que existe el centro o prefieren estar cerca de su familia\u201d, me dice. El centro nunca ha llegado a la capacidad total. En los siete meses de operaciones, solo poco m\u00e1s de los 200 espacios disponibles fueron ocupados por personas con diagn\u00f3stico positivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta marzo de 2021 el Centro ayud\u00f3 a cortar 35 mil cadenas de contagio del COVID-19.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me duele la cabeza y tambi\u00e9n el cuerpo. Despu\u00e9s de una mala noche en la que di vueltas y vueltas en la cama, la voz del chico del desayuno me hace levantarme. Es domingo y afuera escucho a los p\u00e1jaros cantar. \u00bfQu\u00e9 estar\u00eda haciendo en casa? A esta hora ya me hubieran despertado los del tianguis. Al menos ahora oigo a los pajaritos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomo mi charola, cierro la puerta y la pongo en el escritorio. Al abrirla, la imagen de unos chilaquiles rojos con cebolla morada fileteada, queso y frijoles refritos me iluminan el d\u00eda. Dos segundos despu\u00e9s caigo en la cuenta de que los chilaquiles no huelen. Intento de nuevo, me acerco y nada. Perd\u00ed el olfato. \u00a1Ya vali\u00f3 madre!, digo en voz baja y cierro los ojos tratando de recordar el aroma.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4238\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"813\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-768x1024.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-225x300.jpg 225w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-640x853.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/chilaquiles-scaled.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como casi sin ganas y prendo la televisi\u00f3n. Hac\u00eda meses que no ve\u00eda tele al comer. Una pel\u00edcula mexicana me entretiene apenas. Recojo la basura, limpio el escritorio, me pongo \u201cla ropa\u201d de residente, me tomo los signos vitales. Un poco de fiebre, presi\u00f3n normal, saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno 97. No vamos mal, pienso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomo mis medicamentos, hago la cama, pongo orden en la habitaci\u00f3n. Nada m\u00e1s que hacer, una rutina que se repetir\u00e1 casi todos los d\u00edas. Me siento un poco mal y trato de dormir. No puedo.<\/p>\n<p>En mi celular suenan y suenan los mensajes de Whatsapp y reviso intrigada. \u201cResidentes &#8211; recepci\u00f3n\u201d es el nombre del grupo de los pacientes del CAV. Los m\u00e9dicos a\u00f1aden y eliminan a quienes van entrando o son dados de alta. En ese momento somos 40 personas en este espacio virtual, \u00fanico medio permitido para conocer y conversar con los dem\u00e1s. La ola de contagios en las \u00faltimas semanas ha generado un mayor flujo de pacientes por este lugar, as\u00ed que hay muchas historias por conocer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los nuevos deben enviar una foto, decir d\u00f3nde viven y a qu\u00e9 se dedican para que los dem\u00e1s los conozcan. Tambi\u00e9n es el espacio en el que se chismea acerca de c\u00f3mo se va pasando la enfermedad o de qui\u00e9n volvi\u00f3 a salir positivo en la prueba PCR. Algunos tienen 17 d\u00edas, otros apenas cinco, unos cuantos acabamos de ingresar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 se hace aqu\u00ed o qu\u00e9 show?\u201d, pregunta uno de los nuevos como si intentara hacer un plan en un destino tur\u00edstico al que acaba de llegar.<\/p>\n<p>\u201cA m\u00ed me trajeron a fuerza. Mi mam\u00e1 me dijo que ir\u00edamos a un balneario\u201d, bromea D, un joven de aspecto metalero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los compa\u00f1eros acuerdan ver el Super Bowl \u201cjuntos\u201d. Y juntos significa prender la tv de cada habitaci\u00f3n y comentar los detalles e impresiones. Entre bromas y preguntas se me va pasando la tarde. La mala se\u00f1al del internet por estos lares me hace perderme el hilo de algunos mensajes y en un descuido estoy metida en un karaoke <em>whatsappero<\/em> en el que tengo que continuar una canci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014No podr\u00e1s olvidar que te am\u00e9\/como yo nunca imagin\u00e9\u2014 canta M con un mensaje de audio.<\/p>\n<p>\u2014Estar\u00e9 en tu piel \/cada momento en donde est\u00e9s\u2014 contesta D.<\/p>\n<p>\u2014Siempre habr\u00e1 un lugar\/ alg\u00fan recuerdo que ser\u00e1\u2014 sigue R.<\/p>\n<p>\u2014Un eterno suuusspiraaaaaaaaarrrr uo uo uo\u2014 remata con voz aguda F.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y as\u00ed una tras otra canci\u00f3n. Pareciera absurdo, pero en este lugar donde el tiempo sobra y la soledad inunda, cantar en pausas con personas lejanas y desconocidas puede ser una actividad muy divertida y tranquilizante. Una distracci\u00f3n a la cual aferrarse y olvidar lo de all\u00e1 afuera. <em>Far away so close<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los Bucaneros ganaron el Super Bowl. Apago la tele y sigo cantando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El malestar en el cuerpo y la congesti\u00f3n nasal han hecho mella en mi \u00e1nimo. La nariz me arde por dentro y casi no puedo respirar de tanta congesti\u00f3n. La poca fiebre que ten\u00eda cedi\u00f3, pero la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno baj\u00f3 a 95 y para m\u00e1s: el desayuno no me sabe a nada. Mi habitaci\u00f3n est\u00e1 en completo silencio. A lo lejos escucho a los m\u00e9dicos llegar a la habitaci\u00f3n con mi \u201cvecina\u201d R.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cada martes y jueves el personal del Hospital Civil viene al CAV para tomar las muestras de la prueba PCR a los pacientes. El protocolo m\u00e9dico del centro obliga a los residentes a realizarse este examen 10 d\u00edas despu\u00e9s de su primera prueba confirmatoria de COVID-19. Si este segundo es positivo indica que el virus a\u00fan est\u00e1 activo en el cuerpo y hay riesgo de contagio a otras personas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos sugieren permanecer en el centro otros 7 d\u00edas m\u00e1s o completar 21 d\u00edas de aislamiento, seg\u00fan sea cada caso. En este tiempo han comprobado que la carga viral baja y el riesgo disminuye a cero. Algunos pacientes salen negativos a los 10 o 12 d\u00edas, otros se han quedado en el centro a completar las tres semanas, me cont\u00f3 en alg\u00fan momento una de las doctoras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi \u201cvecina\u201d R. me cuenta que est\u00e1 esperanzada a salir negativa. Ha cumplido aqu\u00ed 12 d\u00edas de su prueba y 16 de los primeros s\u00edntomas y aunque no ha dejado de trabajar para su empresa por las ma\u00f1anas, ha agotado las actividades para matar el tiempo, adem\u00e1s de extra\u00f1ar a sus hijos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le urge irse, dice en los mensajes. Y tambi\u00e9n cuenta que est\u00e1 enojada. El virus se meti\u00f3 a su cuerpo en una fiesta. Una familiar ten\u00eda algunos de esos s\u00edntomas que se han repetido hasta el cansancio, pero les dijo a todos que era solo una gripa. Todos sin cubrebocas, pero ella fue la \u00fanica que se contagi\u00f3. Tuvo que dejar a sus hijos encargados para venir al CAV a recuperarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otro de los residentes charla por WhatsApp. Con m\u00e1s de 60 a\u00f1os y nulos s\u00edntomas, el encierro ha sido una especie de descanso, cuenta. Lleg\u00f3 al CAV hace una semana motivado por sus hijas. Unos d\u00edas antes perdi\u00f3 a su esposa. M\u00e1s de 40 a\u00f1os de casados. Ella comenz\u00f3 a sentirse con el cuerpo adolorido, pero no le dio importancia. Termin\u00f3 en el hospital con necesidad de ox\u00edgeno y despu\u00e9s muri\u00f3. No lo veo, pero por las palabras reflejadas en la pantalla del celular, s\u00e9 que C. est\u00e1 sufriendo, como muchas otras personas con las que he charlado estas \u00faltimas semanas y a quienes el bicho les remeci\u00f3 la vida arrebat\u00e1ndoles su salud, a uno o varios familiares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por estas fechas, Jalisco es un hervidero de personas con COVID. Desde finales de noviembre de 2020 hasta finales de enero de 2021 los casos se contaban por miles. Las personas buscaban desesperadas tanques de ox\u00edgeno, las camas de los hospitales estaban rebasadas de enfermos y muchas personas eran regresadas a casa sin recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica. Las defunciones llegaron a las 750 en un solo d\u00eda. M\u00e1s de 10 mil muertes hasta marzo. 10 mil personas. 10 mil familias de luto.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4247\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"813\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-768x1024.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-225x300.jpg 225w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-640x853.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/oximetro-scaled.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Anoche escuch\u00e9 a un b\u00faho cerca de mi ventana. Alguien me dijo que era com\u00fan que rondaran por estos lugares. Estar rodeada de naturaleza es un privilegio. En medio de la soledad de este aislamiento es tranquilizante poder mirar los robles moverse con el viento, o\u00edr a los p\u00e1jaros cantar todo el d\u00eda, ver el sol esconderse detr\u00e1s del volc\u00e1n de Tequila.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4240\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/volcan-de-tequila-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por alguna raz\u00f3n mi habitaci\u00f3n es la \u00fanica en la que se puede salir, la puerta del balc\u00f3n est\u00e1 abierta. Las dem\u00e1s se mantienen cerradas. Los doctores previenen que alguien pueda llegar a la desesperaci\u00f3n de aventarse. \u201cMuchos de los pacientes vienen aqu\u00ed despu\u00e9s de haber perdido a un familiar y con mucha tristeza\u201d, me explic\u00f3 una de las doctoras a mi llegada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mirar este paisaje transmite mucha paz. Esa paz tan necesaria cuando tienes una enfermedad que amenaza la vida. Desde que supe que el virus estaba en mi cuerpo de vez en cuando me ataca el miedo. El miedo y la incertidumbre han sido las constantes en estos d\u00edas. Y tambi\u00e9n la vulnerabilidad de un cuerpo que nadie, ni siquiera una misma, sabe c\u00f3mo va a reaccionar. Se escuchan y saben tantas historias fatalistas que no hay certeza de si ma\u00f1ana se estar\u00e1 bien como hoy o si de repente los pulmones empiecen a deteriorarse y el ox\u00edgeno baje. El ox\u00edgeno tan vital y tan invisible. Nunca pens\u00e9 que mi tranquilidad dependiera de un aparato que mide el aire que hay en mi cuerpo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una siente amenazada su vida por un fantasma silencioso que puede saltar en cualquier momento, que puede hacer colapsar lo que una daba por sentado. Oler, degustar la comida, respirar r\u00edtmicamente, sentirse sana. Es lo normal, \u00bfno? Ahora no lo es. Mi olfato y mi sentido del gusto est\u00e1n ausentes. No tengo apetito a ninguna hora del d\u00eda, pero no puedo darme el lujo de no comer, pues eso debilitar\u00eda mi sistema inmunitario. La comida me da asco y tuve que crear un sistema en el que debo cortar la comida en pedazos muy peque\u00f1os para poder tragarla casi sin darme cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi boca y garganta est\u00e1n tan resecas que debo de tomar agua cada 10 o 15 minutos. Hay noches en que me ataca el insomnio y por las tardes el cansancio me obliga a dormir. Jam\u00e1s en mi acelerada vida hab\u00eda estado tan tranquila y en calma. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n era momento de parar. Eso me dice mi cuerpo, o quiz\u00e1s eso quiero entender. El bicho me ha ayudado a escucharlo. Casi puedo sentir cada fibra, cada espacio, cada \u00f3rgano luchando. Cada nuevo s\u00edntoma o sensaci\u00f3n me pone alerta. Hace unos d\u00edas me descubr\u00ed habl\u00e1ndole a mi cuerpo en la ducha, dici\u00e9ndole que sea fuerte, que todo estar\u00e1 bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n a ratos me desespero y quiero irme. Pienso en c\u00f3mo podr\u00eda hacerle para estar en alg\u00fan lugar sin contagiar a nadie. \u00bfUn hotel y servicio al cuarto? \u00bfVolver a casa y que me dejen sola en ella? Irremediablemente tendr\u00eda contacto con alguien. No me perdonar\u00eda que cualquier persona enferme de gravedad a causa m\u00eda. S\u00e9 que puedo irme en cualquier momento de aqu\u00ed, pero me siento atrapada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En medio de todo eso, ver el bosque me tranquiliza. Cuando la ansiedad me ataca camino dentro de la habitaci\u00f3n y me detengo frente a la ventana. Tomo la silla, cierro los ojos y escucho el canto de los p\u00e1jaros. Los atardeceres con sus arreboles me devuelven la esperanza de vida, esa vida que quiz\u00e1s pende de un hilo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4242\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"813\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-768x1024.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-225x300.jpg 225w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-1536x2048.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-640x853.jpg 640w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/ventana-bonita-scaled.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La congesti\u00f3n nasal ha sido terrible. La tos comenz\u00f3 a hacerse presente. Afuera la temperatura descendi\u00f3 considerablemente. La ola polar que tiene a Estados Unidos bajo la nieve est\u00e1 haciendo estragos en este lugar rodeado de \u00e1rboles y viento. Debo cerrar todo para protegerme del fr\u00edo. El ventarr\u00f3n rechifla de vez en cuando entre los vidrios de la ventana y los marcos de la puerta del balc\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La \u201cropa\u201d de interno que me dieron es insuficiente. Tuve que echar mano de algunos pants y una chamarra que V\u00edctor me oblig\u00f3 a traer. Alcanzan a cubrirme el pecho y la espalda que es lo que ahora me preocupa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los compa\u00f1eros est\u00e1n callados en el grupo de WhatsApp. Quiz\u00e1s pasan el d\u00eda como yo, cobijados y tratando de guardar el calor. Demasiado silencio. <em>Shiss, shiss, shiss.<\/em> Escucho a la perfecci\u00f3n c\u00f3mo uno de los trabajadores pasa barriendo los pasillos. Luego otro que esparce el l\u00edquido desinfectante en el piso y en las sillas donde colocan la comida. Silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las ruedas del carrito se escuchan a lo lejos. Luego el toc toc en la puerta m\u00e1s lejana y la voz del chico que anuncia que lleg\u00f3 la comida. Otra vez las ruedas y el toc toc a otra puerta. Salgo de mi cobija a esperar que llegue a mi puerta. Los sonidos dan vida a un lugar con tanta soledad. Se convierten en peque\u00f1os asideros a los que la mente se aferra. Pistas que dan la certeza de que hay alguien ah\u00ed afuera que hace su vida cotidiana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La charola de la comida trae unas galletas con chispas de chocolate. Una de las internas mand\u00f3 traer un paquete para cada compa\u00f1ero. Todos lo presumen en el grupo de WhatsApp. Seguro que todos lo disfrutamos como si fuera un manjar <em>gourmet<\/em>, aunque algunos tengamos que hacer un ejercicio de imaginaci\u00f3n para recordar el sabor a chocolate.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un encierro tan largo como este se valoran m\u00e1s esas peque\u00f1as cosas: los olores, la comida, la compa\u00f1\u00eda, la conversaci\u00f3n, la belleza de un \u00e1rbol. En este lugar solo hay seguridad en lo que llega con el sol. Se aprende a vivir el hoy, sin la certeza de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fiebre volvi\u00f3 y me duele un poco el pecho. No s\u00e9 si por el fr\u00edo de estos d\u00edas o por la misma enfermedad. El silencio prevalece y voy de la cama a la silla encobijada. Me gana el cansancio, no tengo ganas de ver la televisi\u00f3n, aunque la prendo solo para sentir compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi doctora de confianza all\u00e1 afuera recomienda ponerme boca abajo o de lado el mayor tiempo posible, para ayudar a los pulmones a sacar todo lo malo que se ha acumulado. Me resisto un poco a ello. Es demasiado estar quieta. \u201cEntre m\u00e1s reposo tengas m\u00e1s r\u00e1pido se recupera tu cuerpo\u201d, me dice en un mensaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llamo al \u00e1rea m\u00e9dica y les explico lo de la fiebre. En menos de 10 minutos una de las doctoras toca a m\u00ed puerta y deja un paracetamol en la silla de afuera. Tomo la pastilla y pongo en el celular una meditaci\u00f3n \u201cde sanaci\u00f3n\u201d que me recomendaron. Hago todo lo que me pueda ayudar. \u00bfQu\u00e9 puedo perder?, pienso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me acuesto boca abajo en la cama con la cabeza en la piecera. Mi mirada queda hacia el balc\u00f3n. Siento mi cuerpo caliente. Conforme la voz de la mujer en el audio avanza, el sol se va escondiendo. Una luz naranja entra poco a poco por la ventana y se refleja con intensidad en el pl\u00e1stico de la cama contigua. Mi mirada se pierde en esa luz. Siento mi respiraci\u00f3n un poco agitada y mis pulmones descansados. La mujer del audio sigue hablando y me dejo ir mientras el destello de luz en el pl\u00e1stico va desapareciendo. Cierro los ojos. La habitaci\u00f3n pierde la luz naranja y da paso a la oscuridad. La mujer del audio sigue hablando. Tengo ganas de llorar, pero no puedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es 14 de febrero. Lo s\u00e9 porque en el desayuno hay un natilla con un coraz\u00f3n rojo de mermelada y una bolsa con golosinas con un mensaje de felicitaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 buen d\u00eda del amor y la amistad voy a pasar!, pienso con sarcasmo. Afuera sigue haciendo fr\u00edo y parece que la fiebre cedi\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4253\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-2048x1535.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/dia-del-amors-ok-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u201c\u00a1Feliz d\u00eda de San Valent\u00edn!\u201d, me dice la doctora Blanca que este domingo regres\u00f3 a su semana de guardia. Despu\u00e9s de darle mis signos vitales, me da una buena noticia: hoy se cumplen los 10 d\u00edas de recibir mi prueba positiva y el martes pr\u00f3ximo podr\u00e1n hacerme la segunda prueba para saber si ya puedo irme a casa. Sonr\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No puede ser un d\u00eda triste despu\u00e9s de esa noticia y me decido a ver el marat\u00f3n de pel\u00edculas rom\u00e1nticas que anunciaron en un canal de tele. Unos cuantos mensajes y postales en mi WhatsApp. Una llamada de V\u00edctor y otra de mis hijos. Y luego, nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las videollamadas o el WhatsApp se convierten en formas de subsistencia en medio del encierro, es la manera de saber qu\u00e9 pasa all\u00e1 afuera, aunque una lo intuya. Mi pareja, mi madre y Paulo, mi amigo, han escrito todos los d\u00edas, casi religiosamente. Leer un nuevo mensaje es como una bocanada de ox\u00edgeno para el alma, como si alguien tirara un salvavidas en el mar de la soledad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero una cree que puede escribir y hablar con los dem\u00e1s all\u00e1 afuera a destajo, cuando lo necesite, cuando se acuerda de algo que quiere decir, pero no siempre es posible. La vida sigue y la gente trabaja, duerme temprano y madruga, atiende su casa, come, desayuna y cena, va a al s\u00faper, se encarga de sus pendientes. Vive su vida, pues. Hay poco tiempo para una conversaci\u00f3n. Y en domingo este silencio se recrudece. No logro entender por qu\u00e9. Una pensar\u00eda que hay m\u00e1s tiempo libre para socializar, pero quiz\u00e1s es que lo que menos queremos es preocuparnos por los otros en un d\u00eda de descanso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El d\u00eda pasa lento. Lavo un poco de mi propia ropa que he reciclado varias veces para protegerme del fr\u00edo. Veo la televisi\u00f3n recostada de lado. Navego por redes sociales y veo fotos de gente pareciendo feliz, haciendo cosas normales, de gente libre y sana. Imagino lo que estar\u00eda haciendo. Me invade el enojo. \u00bfPor qu\u00e9 yo? \u00bfC\u00f3mo pude enfermarme? \u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed, si me cuidaba tanto? \u00a1Tanta gente que le vali\u00f3 el aislamiento y anda tan campante, carajo! \u00a1Pinche encierro! \u00a1Pinche bicho que nos vino a joder la vida!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las doctoras llegan temprano. Lo s\u00e9 porque las escucho tocar una puerta y charlar con alguien en alg\u00fan punto del pasillo. Me emociono y termino mi desayuno r\u00e1pido para estar lista. Tocan a mi puerta. Abro y veo a dos chicas con ropa y batas impecablemente blancas. Una lleva lentes de acr\u00edlico y la otra, no. Se presentan, pero la emoci\u00f3n no permite grabarme sus nombres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Piden que me siente en la silla al lado de la puerta y que ponga la cabeza hacia atr\u00e1s. \u201c\u00bfLista?\u201d Asiento con la cabeza, me quito el cubreboca y recuerdo que no quer\u00eda volver a pasar por esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La chica sin lentes se acerca a m\u00ed. Introduce con cuidado el hisopo a mi garganta y casi ni lo siento cuando le da un par de vueltas. Respiro cuando lo saca. Sonr\u00ede al decirme que el \u00faltimo paso es la muestra de la nariz. Toma el hisopo y cierro fuerte los ojos mientras me doy cuenta de que esta vez no fue tan doloroso. Al menos fue m\u00e1s delicada. Sonr\u00edo y le agradezco por eso. La otra doctora toma los hisopos y los mete en un contenedor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras me tallo la nariz no s\u00e9 cu\u00e1l de las dos me explica que los resultados tardar\u00e1n entre 48 y 72 horas en estar listos, que los har\u00e1n llegar al \u00e1rea m\u00e9dica o a mi tel\u00e9fono cuando est\u00e9n listos y as\u00ed determinar el siguiente paso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo? \u00bfTodav\u00eda debo esperar 72 horas para saber si ya me puedo ir? \u00a1Pero si los otros estuvieron el mismo d\u00eda! La chica sin lentes me explica que hay muchos casos sospechosos de COVID que llegan al Hospital Civil para hacerles la prueba, que en los \u00faltimos d\u00edas ha sido peor, que los laboratorios no se dan abasto, que hay mucho trabajo, que debo esperar, que no me preocupe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEsperamos que lleguen m\u00e1s pronto por ser paciente del CAV, pero no aseguramos nada\u201d, dice mientras se quita los guantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se despiden. Cierro la puerta. No aguanto m\u00e1s estar aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tarde mi nariz sangr\u00f3 de la nada mientras me secaba el pelo. Estoy asustada. Llam\u00e9 a los m\u00e9dicos para pedir ayuda y me mandaron hielo para ponerme compresas. Dicen que no hay otros signos de gravedad, que por la enfermedad mis vasos sangu\u00edneos pueden estar inflamados y con cualquier movimiento, o incluso, el calor de la secadora, pueden romperse y sangrar. No s\u00e9 si creer. Tengo miedo. S\u00f3lo s\u00e9 que no quiero estar enferma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La opresi\u00f3n en el pecho es cada vez m\u00e1s intensa. Respiro hondo y me duele justo en medio. El temor a que pueda ser algo serio es tambi\u00e9n mayor cada d\u00eda. Cualquier s\u00edntoma se magnifica entre la incertidumbre. Esta noche el dolor no me deja dormir. Llamo al servicio m\u00e9dico. Est\u00e1n dormidos, dicen en la recepci\u00f3n y piden que espere unos minutos a que me llamen. Cinco minutos despu\u00e9s el doctor Alfonso est\u00e1 al tel\u00e9fono y pide mis signos vitales, todo normal. Hace varias preguntas y su diagn\u00f3stico es que todo lo que tengo es ansiedad que se traduce en tensi\u00f3n muscular que, a su vez, se refleja en ese dolor. Me manda poner unas compresas calientes para ayudar a relajar la zona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDuermes bien? \u00bfQuieres pastillas para dormir? \u2014 pregunta con cierta compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Lo que quiero es irme a casa y sentirme bien\u2014 respondo.<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes. Es normal que algunas personas sientan ansiedad en el encierro. Es algo extraordinario lo que nos est\u00e1 pasando, no eres la \u00fanica. Trata de tranquilizarte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pregunto si en alg\u00fan momento del d\u00eda puedo salir a dar una caminata al bosque, aunque sea unos minutos y responde que no. Explica que hacerlo significar\u00eda repetir todo el proceso de sanitizaci\u00f3n que hacen tres veces al d\u00eda para evitar que el bicho se quede por los lugares donde paso y pueda contagiar al personal. Pienso que exagera, pero acepto su argumento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cambio, me pide unos datos para solicitar atenci\u00f3n psicol\u00f3gica ma\u00f1ana mismo. \u201cS\u00e9 fuerte, vas a estar bien\u201d, se despide.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras me pongo la compresa en medio del pecho me suelto a llorar y reconozco esa ansiedad en mi cuerpo. Se siente como una necesidad de querer correr y gritar, una sensaci\u00f3n de alarma permanente que no me deja ni pensar en paz y que no me abandonar\u00eda sino hasta muchas semanas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El grupo de WhatsApp de residentes suena cada vez menos. Cada tres o cuatro d\u00edas los compa\u00f1eros anuncian que se van. Unos son \u201cliberados\u201d al dar negativo en su prueba, otros pocos han concluido los 21 d\u00edas reglamentarios, unos cuantos no quieren seguir ac\u00e1. Eso s\u00ed, se despiden con un tono de cierta a\u00f1oranza y consuelo por los que nos quedamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que se vayan es un sentimiento agridulce: alegr\u00eda porque sobrevivieron al bicho, pero tambi\u00e9n tristeza porque una siente que va perdiendo a aquellos que entienden no solo las sensaciones de la enfermedad, sino esa necesidad de estar con otros a distancia en medio de tanta soledad. El chat cada vez m\u00e1s vac\u00edo significa tambi\u00e9n m\u00e1s silencio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una compa\u00f1era, L., dio negativo a su segunda prueba y volvi\u00f3 hace unos d\u00edas a casa. Cuenta que le es dif\u00edcil caminar durante varias cuadras, que siente ahogarse cuando sube escaleras. Mi vecina R. se fue el lunes pasado a pasar los \u00faltimos d\u00edas de aislamiento en su depa, no sin antes confesar el miedo a volver a contagiarse, a las secuelas, a c\u00f3mo ser\u00e1 su vida a partir de que pueda salir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me he preguntado lo mismo. Esa vida despu\u00e9s del COVID-19 es igual o m\u00e1s incierta que la enfermedad misma. Los medios de comunicaci\u00f3n han comenzado a hablar de personas que sufren secuelas o complicaciones en su salud hasta un a\u00f1o despu\u00e9s de recuperarse, incluso habiendo tenido s\u00edntomas moderados. Leer esos testimonios e historias provoca desasosiego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cansancio extremo, falta de aire, dolor muscular, mareos, dolor en el pecho, problemas de memoria o para dormir, latidos r\u00e1pidos o palpitaciones son algunos de los s\u00edntomas que una persona sigue experimentando, aunque haya dado negativo en cualquier prueba. Le han llamado el s\u00edndrome post COVID.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco se habla de lo que esta enfermedad deteriora la salud mental de algunas personas. Si el aislamiento en casa durante meses provoc\u00f3 angustia y estr\u00e9s, contraer la enfermedad y ser obligado a estar encerrado en un solo lugar por al menos dos semanas aumenta la ansiedad, el miedo y la desesperanza. Y qu\u00e9 decir de quienes, adem\u00e1s, han perdido a un ser querido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cUnos saben manejarlo y otros no, depende mucho de cada persona, pero a todos les impacta tarde o temprano\u201d, dice Lupita Valerio, la psic\u00f3loga que el CAV me asign\u00f3 para dar acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la videollamada cuenta que ha atendido decenas de personas que salieron de la enfermedad tanto en el CAV como en el Hospital Civil de Guadalajara, uno de los que m\u00e1s saturaci\u00f3n vivi\u00f3 durante noviembre, diciembre de 2020 y enero y febrero de 2021, durante el pico de contagios m\u00e1s alto en Jalisco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por experiencia sabe que los padecimientos mentales se agudizan cuando las personas atraviesan por cuadros severos o graves y su salud se ve mermada no solo durante la convalecencia sino muchos meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo ideal es que los pacientes tengan acompa\u00f1amiento psicol\u00f3gico e incluso medicaci\u00f3n psiqui\u00e1trica durante la recuperaci\u00f3n, pero a muchos les cuesta pedir ayuda. Es importante que vivan esa especie de \u201cduelo\u201d por perder su salud y por tener que lidiar con el encierro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud la pandemia est\u00e1 provocando un incremento en la demanda de servicios de salud mental y contraer la enfermedad puede traer consigo complicaciones neurol\u00f3gicas y mentales, \u200ecomo estados delirantes, agitaci\u00f3n o accidentes cerebrovasculares que requieren de atenci\u00f3n especializada. Hay quien dice que la depresi\u00f3n y la ansiedad ser\u00e1n la pr\u00f3xima pandemia, a causa del COVID-19.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de terminar la sesi\u00f3n, la psic\u00f3loga me comparte una imagen. Es una gu\u00eda que me pide seguir cuando me sienta con ansiedad. La imagen tiene una fotograf\u00eda del mar, al lado una mano como diciendo \u201calto\u201d y un acr\u00f3nimo que dice:<\/p>\n<p>D: detente<\/p>\n<p>R: espira<\/p>\n<p>O: observa<\/p>\n<p>P: prosigue<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Viene a mi mente un concepto que escuch\u00e9 en una charla budista: <em>impermanencia<\/em>. Nada dura para siempre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-4250\" src=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"610\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/elhuevocojo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/atardeciendo-640x480.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Despert\u00e9 temprano con la idea de que hoy podr\u00edan decirme que puedo irme. Si es as\u00ed, ma\u00f1ana mismo estar\u00eda en casa. Pasaron 48 horas de la prueba y solo debo esperar a que lleguen los resultados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante la llamada de cada ma\u00f1ana la doctora Blanca nota mi impaciencia. \u201cNo desesperes, a veces los resultados llegan un d\u00eda despu\u00e9s\u201d, dice. El d\u00eda pasa lento. Lavo algo de ropa, limpio la habitaci\u00f3n, saco la basura, como si en el fondo me alistara para partir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V\u00edctor llama para preguntar si ya tengo los resultados. Me tranquiliza o\u00edrlo. Llega el chico con la comida, un pollo rostizado con ensalada y arroz que como casi sin darme cuenta. Veo tele un rato, doy la caminata de cada tarde por toda mi habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V\u00edctor vuelve a llamar. Por alguna raz\u00f3n los resultados llegaron a su tel\u00e9fono y no al m\u00edo. \u201c\u00c1brelos t\u00fa, yo no quiero hacerlo\u201d, le pido. Guarda silencio un par de minutos que parecen eternos. \u201cPositivo\u201d, contesta. Lloro como una ni\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llamo a los doctores y me piden los resultados. Minutos despu\u00e9s explican que el virus a\u00fan est\u00e1 activo en mi cuerpo, que a\u00fan tengo carga viral y puedo contagiar, que debo seguir aislada al menos otra semana m\u00e1s. No quiero o\u00edrlos y tampoco quiero estar aqu\u00ed. \u00a1Quiero ir a mi casa, estar en mi cama, acariciar a mis perros y cocinar algo rico a mi familia, carajo!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es casi de noche y hago la meditaci\u00f3n de todos los d\u00edas. Cuesta concentrarse y soltar los pensamientos que traigo en la cabeza. Me acuerdo vagamente de una frase de la escritora Rosa Montero: \u201chay que hacer algo con todo esto para que no nos destruya, con ese fragor de desesperaci\u00f3n, con el inacabable desperdicio, con la furiosa pena de vivir cuando la vida es cruel. Los humanos nos defendemos del dolor sin sentido adorn\u00e1ndolo con la sensatez de la belleza, aplastamos carbones con las manos desnudas y a veces conseguimos que parezcan diamantes\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La madrugada me pilla frente a la computadora. Escribo para sacar belleza de esta furia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDebes decidir qu\u00e9 har\u00e1s para poder programar tu salida u organizar tu estad\u00eda los d\u00edas que te queden. Tiene que ser pronto, de lo contrario podr\u00e1s salir hasta el lunes pr\u00f3ximo\u201d, dice la doctora Blanca en la llamada ma\u00f1anera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casi no dorm\u00ed por pensar en las opciones que tengo. La \u00fanica certeza es que no aguanto estar aqu\u00ed otro fin de semana m\u00e1s. Demasiada soledad y ganas de escuchar los ruidos de la vida cotidiana. \u00bfC\u00f3mo hago para volver a casa de manera segura? \u00bfA d\u00f3nde podr\u00eda ir que no ponga en riesgo de contagio a los dem\u00e1s? \u00bfY si me tengo que quedar ac\u00e1?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana se va en llamadas y mensajes para valorar las posibilidades. Demasiado que organizar y que evaluar.\u00a0 Mi hermano y mi prima ofrecen sus casas, pero la din\u00e1mica diaria no les permitir\u00eda atender a alguien en el encierro. Adem\u00e1s, hay ni\u00f1os. No me perdonar\u00eda contagiarlos. \u201cEn ning\u00fan lugar estar\u00e1s mejor que en tu casa\u201d, me dice V\u00edctor. S\u00e9 que tiene raz\u00f3n, aunque eso signifique desterrarlo de su espacio m\u00e1s \u00edntimo por varios d\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Est\u00e1 decidido: regreso a casa, le cuento a la doctora Blanca. Con la misma voz suave de siempre me contesta que, con las medidas adecuadas, es posible salvaguardar a los dem\u00e1s de un contagio. Y parte de esas medidas son encerrarme en una habitaci\u00f3n, no compartir utensilios de comida, usar cubrebocas todo el tiempo, no tener cerca a mis perros, sanitizar mi cuarto diariamente y el ba\u00f1o compartido cada que haga uso de \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cCasi los mismos cuidados que aqu\u00ed, pero con tu familia cerca\u201d, dice con un tono c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sonr\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>El reloj son\u00f3 a las 8 de la ma\u00f1ana, pero despert\u00e9 antes como cuando sabes que se llega una fecha muy ansiada. Quiero tener tiempo para terminar la maleta, dejar la habitaci\u00f3n lista y desayunar tranquilamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Deshago la cama y pongo las s\u00e1banas y cobijas en una bolsa enorme que dejaron afuera de mi habitaci\u00f3n desde temprano. Ah, y tambi\u00e9n las toallas, como me indicaron. Todo debe ir dentro de la bolsa y bien cerrado para que lo puedan sanitizar. No me lo pidieron, pero adem\u00e1s limpio todo con cloro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desayuno con calma. En el escritorio ya solo queda la charola con comida y un bote con agua que debo terminar para sacar la basura antes de irme. Caigo en la cuenta de que no volver\u00e9 a este lugar que se convirti\u00f3 en mi casa durante las \u00faltimas dos semanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cierro la maleta. Faltan minutos para que den las 10:30. Camino hacia la ventana y veo el paisaje. De fondo se escuchan los zanates con su canto persistente y armonioso. Alguien me dijo despu\u00e9s que era su canto de apareamiento previo a la primavera. \u201cSi\u00e9ntete privilegiada, eso no se escucha seguido\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al fondo una bruma envuelve el volc\u00e1n de Tequila remarcando sus l\u00edmites. M\u00e1s cerca, un grupo de j\u00f3venes \u00e1rboles se mecen suavemente al viento, como bailando juntos en un vaiv\u00e9n hipnotizante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tocan a la puerta y me piden salir. Tomo mis cosas y camino hacia la puerta. Un \u00faltimo vistazo a la habitaci\u00f3n me hace sentir alegr\u00eda y un hueco en el est\u00f3mago. Una mujer con traje herm\u00e9tico de pies a cabeza, lentes y cubrebocas me espera afuera y me pide que la siga. Creo que es la enfermera Eva, pero no me atrevo a preguntar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me percato de que esta vez me toca caminar del lado contrario del camino por el que llegu\u00e9. Un piso abajo me pide que la espere. Se dirige hacia una habitaci\u00f3n, toca y sigue el mismo protocolo. Un chico muy joven se coloca a un metro de m\u00ed y seguimos a la enfermera quien nos lleva hacia la recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ah\u00ed hay dos chicas esperando. Mientras toca mi turno escucho que platican. Una de ellas es maestra. Lleg\u00f3 al CAV hace cinco d\u00edas, pero debe volver porque ac\u00e1 no hay buena conexi\u00f3n a internet y no podr\u00eda dar sus clases virtuales. \u00c9sas que desde hace casi un a\u00f1o han obligado a los chicos a alejarse de sus compa\u00f1eros y las aulas y aprender desde una computadora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Toca mi turno. La doctora Blanca me saluda, me quita el brazalete cuyas letras apenas se pueden ver. Me da instrucciones y me hace firmar un documento en el que declaro que me voy en condiciones de salud aceptables y por voluntad propia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La enfermera me lleva hasta el estacionamiento. Otra persona toma mis datos y me pide subir a la camioneta. Ah\u00ed espero a las otras cuatro personas que ese d\u00eda dejan el CAV, \u201clos recuperados\u201d como les dicen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las 11 en punto la camioneta empieza su camino. Veo los sembrad\u00edos, el camino empedrado, luego la carretera y todos los restaurantes al lado del camino y siento una profunda emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por fortuna mi casa es la m\u00e1s cercana, as\u00ed que ser\u00e9 la primera en bajar. Mando mensajes a mis hijos para advertirles que voy en camino. Una fila de tr\u00e1ileres hace m\u00e1s lento el avance del tr\u00e1fico, pero no me importa. Es como si viera y escuchara todo por primera vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La camioneta llega frente a casa. Bajo mis cosas y las dejo en el suelo mientras cierro la puerta. El chofer arranca y me quedo frente a ella. Observo mi jard\u00edn y las flores que no hab\u00eda, la planta de jitomate est\u00e1 rebosando de frutos casi maduros, el cempas\u00fachil est\u00e1 dando las \u00faltimas flores, mis perros me huelen a lo lejos y comienzan a ladrar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi hijo sale para abrir todas las puertas y dejar el camino libre hacia mi habitaci\u00f3n. Lo veo m\u00e1s delgado y ojeroso. Han pasado solo 15 d\u00edas, todo sigue igual y a la vez tan diferente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomo mi maleta, cierro los ojos y respiro. Lo logr\u00e9. Volv\u00ed a casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El siguiente es un registro, una especie de diario que la periodista y cronista Mariana Gonz\u00e1lez realiz\u00f3, a partir de la experiencia de primera mano, al contraer el COVID-19. Ella decidi\u00f3 aislarse en hotel Villa Primavera, que la Universidad de Guadalajara habilit\u00f3 para quienes, voluntariamente, quisieran acudir y as\u00ed romper la cadena de contagios. El texto no solamente cuenta la historia que Mariana vivi\u00f3, sino que resume en mucho lo que est\u00e1 siendo esta pandemia, que parece no terminar. Es un diario entra\u00f1able, con grandes reflexiones, una cr\u00f3nica de largo aliento que queda como testimonio de este episodio hist\u00f3rico que nos ha tocado vivir. &nbsp; Mariana Gonz\u00e1lez-M\u00e1rquez &nbsp; Huele a at\u00fan. Son las 7:30 de la ma\u00f1ana. \u00bfQui\u00e9n come at\u00fan a esta hora? Mientras me despabilo me cae el veinte. Al menos puedo oler el at\u00fan. Es el d\u00eda 3. Dolor de cuerpo, dolor detr\u00e1s de los ojos y una ligera elevaci\u00f3n en la temperatura encendieron un foco rojo que me hizo meterme de inmediato en una habitaci\u00f3n. No s\u00e9 si sea COVID o la torta ahogada de dos d\u00edas que me com\u00ed el lunes. 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